Chico busca maniqui letra

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Sobre la cura en la psicosis. El peligro de la normopatía. Desde nuestra orientación no concebimos esta cura como un proceso que culmine en la normalización, si entendemos por normalización la desaparición de todo vestigio de la psicosis. Aprovecharemos un breve ejemplo clínico para mostrar a qué nos referimos. Para nosotros por el momento es suficiente. Paulatinamente va participando en estas actividades y tras año y medio de tratamiento, el delirio remite considerablemente, especialmente en relación con su familia.

La paciente va retomando su vida y mantiene su tratamiento ambulatorio. Y aquí surge, entonces, el empuje a la normalización: Abismo que, tal vez, la paciente bordea dando, precisamente, un rodeo. Confrontar al paciente con estas demandas es el resultado de confundir lo que nos parece deseable con lo exigible y en muchos casos tiene como consecuencia una reagudización del cuadro psicopatológico.

Las instituciones. La institución nos da el espacio y tiempo suficientes para abordar una estrategia terapéutica. Estrategia que debe estar en constante revisión, que requiere nuestra atención permanente, observar los pequeños signos, abrir los ojos y aguzar los oídos, ya que discurre por un estrecho margen entre la invención y la evitación, entre lo que debemos fomentar y lo que pretendemos eludir. Descubrir con el paciente, indagar con él todas las vías, todos los recursos y capacidades con que cuenta para enfrentarse a su psicosis y hallar la mejor salida posible,.

Contamos con un saber que los identifica, ellos tienen el saber que los diferencia. El entrecruzamiento de ambos saberes constituye la posibilidad de abordaje de la psicosis desde nuestra orientación lacaniana. Cuando se responsabilizó de un Centro Específico para menores protegidos halló la respuesta.

Ahí estaban. Me lo confesó en una charla informal. Son chicos que han entrado en la red de protección de menores por estar en situación de riesgo o desamparo. Muy pocos han sido diagnosticados, para ello deben haber experimentado un desencadenamiento en toda regla. Los mayores suelen fugarse. En relación con esto siempre me viene a la cabeza lo que Lacan señaló: La situación de desamparo y riesgo fue detectada en el colegio y desde allí se puso en marcha la intervención de los S.

Dossier Cuando lo conocí tenía 7 años y estaba en el grupo de pequeños de una RI, gestionada directamente por el IMMF en la que trabajé durante mes y medio, en torno a una Navidad. Ese es un tiempo poco estructurado, el orden conseguido desde el inicio del curso se ve alterado: Pero allí, todo esto se interpretaba en la misma línea destructiva que el resto de sus actos y se le impedía realizarlo: Menos mal que escaparon acera adelante, lo que les condujo directamente a la puerta de la Residencia.

Hablé con ellos intentando transmitirles lo peligroso que había sido, les dije que eso que habían hecho era muy serio y por ello la Dirección hablaría con ellos. No se contemplaba ni admitía la posibilidad de que yo no tuviera autoridad sobre ellos. No he hablado del colegio, mientras estuve en este Centro, primero, Luis fue expulsado del comedor, y con ello de las actividades de la tarde.

Varios de nosotros pensamos, que sin otros recursos a su disposición, Luis no podría evitar acabar mal, muy mal. Llevaba en esta residencia 5 meses cuando lo conocí. La madre, aunque estaba a tratamiento no podía hacerse con él. Hemos visto como se le daba el mismo valor a sus conductas verdaderamente destructivas y a los actos que eran intentos de construcción. Tampoco los castigos valían de nada, al contrario lo disparaban en una espiral de violencia difícil de parar. Sólo hallaba cierta tranquilidad cuando estaba solo, sin otros niños alrededor o enfrascado en cosas de su interés.

Chico Busca Manikí

En cuanto se le contrariaba en algo, pegaba, escupía y tiraba cosas para romperlas o para hacerse daño a sí mismo o a otro. El registro imaginario, desenganchado de los registros real y simbólico es un elemento diagnóstico. Hay modos en que los límites pueden ser aceptados. La hora de la comida era otro tormento: La Dirección nos lo censuró, prohibiéndonos que lo repitiéramos: El momento de la acostada era otro suplicio, Luis se resistía a meterse en la cama, le costaba coger el sueño, a veces lo conseguía mientras una educadora le leía un cuento.

Hacía agujeros en la pared, en telas, en puertas de armarios. Jugaba mucho con el agua y la espuma: Echaba jabón y miraba la espuma que tapaba el agujero. De lo que se trata es de que límites y normas le lleguen, que las pueda aceptar. Se trata de que consienta a ellas. Lo primero a tener en cuenta es que Luis es un ser humano, por lo tanto un ser hablante. Luis se encontró con un agujero. No había padre y la madre, muchas veces, estaba ensimismada en su modo de goce. Ese Otro no estaba articulado a la ley del deseo, era un Otro del goce.

La posición de objeto, pero ni tan siquiera pudo ser un objeto preciado, al que se le dispensan todos los cuidados. El acto agresivo adviene, precisamente, cuando el sujeto se siente en posición de objeto y por tanto a expensas del Otro, invadido por él. También podemos ocu-. En función de cómo le hablemos y de cómo le escuchemos le daremos la posibilidad de emerger como sujeto o no. Pilar, que busca quien la escuche, también me lo cuenta a mí.

Hay desesperación en su petición. A todo mi cuestionamiento, responden con pura terquedad. Algunos de los menores que acoge presentan, de partida, una seria auto o hetero-agresividad. Inicialmente, se trata de conseguir una pacificación. En un segundo tiempo. Para ello se crea una atmósfera en la cual el niño no se ve abocado constantemente a separarse del otro a través del acto agresivo. Cuando estuve, todos los chicos eran adolescentes, se hacían cargo de sus responsabilidades en la medida en que eran posibles para cada uno de ellos.

Los vi sonreír con frecuencia, estaban tranquilos y diría que hasta contentos. Me llamó poderosamente la atención ver que, aunque tomaban medicación, la de todos en ese momento eran 8 cabía en una caja de zapatos. Diría que allí habían encontrado un lugar en el que existir con cierto gusto y con absoluta dignidad. Los acompañaban con una orientación tal que evitaba demandas imposibles para estos chicos en general ya sólo la demanda les hace daño. Constantemente trataban de producir un sujeto, en cada uno de los chicos, en cada situación.

Nunca encarnaban la ley: Sin embargo, constantemente había que buscar algo que hiciera límite al exceso de goce que invade a estos chicos, y lo encontraban. He vuelto a encontrarme con Luis, tres años después de la experiencia relatada. Durante este tiempo ha acudido diariamente, de lunes a viernes, a un Hospital de día de la CM.

Doy fe de que no ha habido avances. Evidentemente no. Tal y como funciona el Sistema de salud mental, no lo creo. El hecho de querer algo por ellos y para ellos, el hecho de pensar en ellos lo que muchas veces. Porque no se les puede ayudar en contra de sí mismos. Para terminar En lo que se refiere a las residencias de menores, el IMMF lleva tiempo recortando los recursos económicos y de personal. A la vez se van incrementando las plazas en los centros que quedan, sin aumentar la plantilla que los va a atender.

Psicóloga clínica. Educadora en un centro de menores protegidos de la Comunidad de Madrid. Instituto Madrileño del Menor y la Familia. Acogimiento residencial de menores. Escritos 2. Siglo veintiuno. Ediciones Eolia. El porvenir de una ilusión: Es el lado oscuro de la era digital. Ya no tenemos intimidad porque todos nuestros comportamientos son trazables. La hubris de las bases de datos es alimentada por la amplitud de la capacidad de almacenamiento de las bases de datos gubernamentales y privadas.

Ya no hablamos de mega o gigabits sino de tera o petabits, siendo un terabit el equivalente a gigabits y un petabit a terabits. La Biblioteca Nacional representa aproximadamente veinte terabits de texto. Google trabaja permanentemente con 4 petabits de información. La acumulación de datos vuelve loco con una locura particular. Alimenta el sueño de saberlo todo de cada uno y de poder calcular lo que el otro quiere.

La sociedad de la vigilancia autoriza incluso el sueño de recabar información de cada uno y de prever su comportamiento. Este sueño no es sin efectos depresivos o eufóricos sobre los sujetos. Los Republicanos se habían lanzado a esta empresa desde el , con Karl Rove. Reposa sobre la técnica del micro-targeting: Esos datos son utilizados para elaborar mensajes personalizados, concretamente para el puerta-a-puerta.

La campaña de Obama ha alcanzado una nueva dimensión en el micro-targeting. Y sobre todo le añadió la. Dossier recolecta militante a lo largo de las primarias y de las elecciones generales: Abandonada a sí misma, la base de datos fascina, pero es muda. En cambio, algunos lo olvidan y se sumergen en la fascinación.

El saber predictivo y la pulsión de muerte La oposición entre la función del saber estadístico y la del saber clínico es tematizada en cuando Paul Meehl publica el libro que va a marcar una ruptura en la batalla entre el saber clínico y el estadístico: Paul Meehl, nace en Mineapolis, Minesota, donde hace sus estudios y obtiene un doctorado en psicología en Pasa toda su vida en Mineapolis enseñando en diversas facultades: Espíritu polimorfo, se pretende filósofo de la ciencia y discípulo de Kart Popper.

Con su test persigue una intuición, la necesidad de introducir algoritmos en las decisiones de diagnósticos y tratamientos. Es el primero en separar correctamente dos modos de elaboración. Meehl afirma. Esa es su fuerza. Esta rigurosa separación permitió a Meehl no ser un mero discípulo de Popper. Hace de su vida una obra Popperiana, habla de ello en su autobiografía intelectual pues no cesa de refutarse a sí mismo.

Durante cincuenta años, ha gozado de esta manera de lo mejor de los dos mundos. Entonces se convirtió en Presidente de la Asociación Americana de Psicología. Afortunadamente no logró reducir la interpretación freudiana a un proceso objetivable. Es una suma de protocolos adquiridos y calculables o un proceso que incluye lo incalculable del saber por descubrir. El debate todavía arrasa en la Evidence Based Medicine. La paradoja del éxito de la EBM lleva a la separación entre saber clínico y saber estadístico.

Uno de sus promotores, Don Berwick anunciaba en diciembre de que quería salvar Tan sólo contaba, como Semmelweis, con el respeto de los procedimientos hospitalarios de cara a evitar las enfermedades nosocomiales. Los ejemplos citados son elocuentes. Para reducir las infecciones de los operados de pulmón con respirador: Verificar continuamente y volver a verificar los medicamentos administrados. Para reducir los fallecimientos en las salas de cuidados intensivos: El modelo es la industria de la aviación o la del automóvil con Toyota.

El 14 de enero de , las seis medidas de este tipo promovidas en 3. Quisieron proponer a Don Berwick para el premio Nobel de medicina. Las grandes victorias valen para la medicina hospitalaria. Sin embargo, si tenemos que ser operados u hospitalizados, por supuesto preferiríamos que fuera en un hospital EBMizado desde este punto de vista. Dossier de los cuidados no debe hacernos olvidar que el saber médico no se reduce a ello. Como dice la médico internista reportera del New York Times Sunday Magazine, ella misma médico hospitalario: Fuman, beben café, toman medicamentos en cócteles, trabajan demasiado, han inhalado amianto, toman la píldora, etc.

La confrontación entre el ideal del puro protocolo y la realidad clínica puede ser arrasadora para el deseo de los médicos. El saber puede así aparecer como pulsión de muerte, evaporación del médico. Los conocimientos de las bases de datos funcionan de la mejor manera posible cuando proponen a los médicos diagnósticos raros que pueden ser olvidados. Este sería el punto de vista de los médicos abiertos a los beneficios de la EBM. Desde esta perspectiva, la mutación que debe atravesar la medicina es la que la aviación ya ha conocido.

Desde los Airbus A, es un ordenador el que pilota el avión, lo que llaman Fly bi wire. El método estadístico no se limita a la medicina. Se interesa también por la Justicia y pretende prescindir de los jueces, por ejemplo, para apreciar el riesgo de reincidencia. Luchaba contra la inscripción en la ley de un crimen virtual. Este infierno ya se ha realizado en Virginia. Los profesores, los clínicos, los pilotos, los jueces refunfuñan ante la destitución de su acto en nombre de la evaluación de las predicciones.

Del lado de los actores, todos testimonian del efecto de mortificación del deseo. Es una verdadera destitución subjetiva. Lo imposible es índice de un deseo. Lo cito: Lacan invitaba vigorosamente a los clínicos a formarse en las. Dossier exigencias de la lógica propia al acto analítico.

Es una ganancia obtenida sobre la angustia. Algunos se fascinan de manera casi maníaca de la reforma de la gestión de las poblaciones por un futuro enteramente previsible. Al fin estaríamos en condiciones de evacuar el problema de los futuros contingentes. La reducción del acto a la economía del comportamiento Daniel Kahneman, premio Nobel de Economía es el ejemplo de la nueva ciencia de la economía del comportamiento, es profesor de Psicología y de ciencias del comportamiento en Princeton.

El Comité del premio Nobel recompensó sus trabajos sobre la psicología de las creencias, de las intuiciones y de las elecciones. El acercamiento comportamental da cuenta de los teoremas que la teoría de los mercados eficientes y racionales no llega a aclarar. Sin duda, las ciencias comportamentales pronto van a interesarse por el caso de Jérôme Kerviel cuyo exceso de confianza y de optimismo permitió engañar a todas las aplicaciones expertas supuestamente encargadas de encuadrarle.

En este caso, la explosión de la pasión del juego propio de los participantes acabó por barrer todos los mecanismos cognitivos internos y los corta-. Es el momento de recordar que todos los modelos económicos funcionan en un universo de conocimientos limitado y que el agente supuestamente racional del mercado también se equivoca. Es continuamente contaminado por las emociones sociales del grupo. El dinero se presenta entonces en una dimensión de real, una vez desnudo el régimen habitual de confianza en el valor del dinero: In God we trust.

Estos experimentos no han impedido en absoluto la propagación de las ilusiones de los mecanismos de reaseguros por la titulización. Esta es una de esas experiencias tipo: La mayoría de los estudiantes eligen los 3. La misma cuestión, presentada de manera diferente, les propone elegir entre perder 3. Bajo el lazo social de la creencia reina la angustia. Escribe bien, lo cito: Mi padre dirigía el Departamento de Investigación de una gran empresa. Pero aunque mis padres amaban casi todo lo francés, y tenían algunos amigos franceses, sus raíces francesas eran poco profundas y nunca se sintieron completamente seguros.

Es decir que los pocos restos de seguridad que habían tenido desaparecieron durante la invasión alemana en Diseñé lo que era mi primer grafo en Mostraba los azares de la fortuna familiar en función del tiempo. Alrededor de la curva entra en el registro negativo. Mi padre fue capturado en la primera redada a gran escala contra los judíos y fue encerrado durante seis semanazas en Drancy.

Fue liberado gracias a la intervención de su empresa que era dirigida lo he sabido sólo recientemente por un artículo por uno de los principales sostenes del partido fascista en Francia. Eligió psicología. En se enroló en el ejército y fue asignado al Departamento psicológico del Tsahal. Kahneman, por su parte, inventa su primer concepto para denunciar la desconexión completa entre la información estadística de que disponía y su capacidad de previsión.

Es un moralista, denuncia la arrogancia y las malas pasadas de las ilusiones cognitivas. Mejora sensiblemente las capacidades predictivas del sistema sobre los desarrollos de esos alumnos oficiales. Se alegra de la libertad que le dejan para leer a su gusto. No sucedió en la Universidad. Dossier en el capítulo VII de La interpretación de los sueños. Fue una experiencia maravillosa y hubiera vuelto si Rapaport no hubiera muerto brutalmente poco después ese mismo año. Tenía un respeto enorme por su espíritu indomable… Austen Riggs era un centro mayor para el desarrollo de la teoría psicoanalítica inicialmente dedicado al tratamiento de los hijos de ricas familias disfuncionales de la Costa Este.

Me permitieron asistir a las reuniones de discusiones clínicas de los viernes, consagradas a la evaluación de los pacientes tras un mes de observación. Todos los asistentes habían recibido y leído la noche previa a la reunión un dossier con las notas clínicas de todos los intervinientes. Al principio tenían lugar vivos intercambios de impresiones entre los participantes que incluían al célebre Eric Ericsson.

A continuación el paciente entraba para una entrevista en grupo seguido de una brillante discusión. Uno de esos viernes, la reunión tuvo lugar y fue conducida de la manera habitual aunque el paciente se había suicidado durante la noche. Fue una discusión remarcablemente abierta y honesta, centrada en las contradicciones entre el potente sentimiento de inevitabilidad del acontecimiento y el hecho de que sin embargo nadie había previsto el suicidio.

Vemos que la ironía de Kahneman puede ser feroz y que es un narrador. Todo su esfuerzo intelectual consiste en renunciar a la contradicción que denuncia. Kahneman prefiere la certidumbre de la precisión a cualquier cosa y rechaza la parte de contingencia terrible que forma parte del patrimonio de los clínicos. Si para eso es necesario romper con la clínica, poco importa. Busca determinar con certidumbre lo que su padre no había podido prever: Para asegurarse ese punto, Kahneman construyó un sujeto supuesto saber perfectamente explícito, como el dios del salmo En primer lugar que ellos mismos testimonian de una posición subjetiva de excepción.

De hecho, han. No han soportado la cuestión que Lacan formulaba así: Este no se deposita como una serie de hechos analizables por una regresión a variables causales. Sólo la enseñanza de Lacan acaba encontrando su vínculo con lo real al que se confrontan las profesiones de lo imposible. Sólo el discurso analítico permite ordenarlos porque sólo este discurso se hace cargo de la imposibilidad que comporta todo saber que se da bajo el modo del desciframiento, en la medida en que trata la particularidad de lo sexual.

Pero el discurso analítico testimonia para todas las profesiones de lo imposible. Es un poco como el saber analítico del que hay que hacer la experiencia en la cura. No hay resumen posible. Tienen una voluntad de potencia fundada sobre la humildad del saber que en el campo de las profesiones imposibles se traduce como una voluntad de saber enloquecida. Pretendiendo la predicción absoluta, los efectos colaterales son devastadores. Julia Gutiérrez. Autres écrits. Paris, Le Seuil, Buenos Aires Se trata de un analista deslocalizado. En Madrid mi experiencia se centra en hemato-oncología y en VIH.

Tensión también entre saber y verdad, verdad subjetiva. Sin embargo, a partir de sostener esta tensión se producen efectos tanto en la relación médico-paciente como en el dispositivo asistencial. Intentaré desarrollar estos aspectos en el presente escrito. Ciertas enfermedades potencialmente mortales han devenido enfermedades crónicas. Enfermedades crónicas que suponen un real del cuerpo que tanto el niño como sus padres tienen que poder ubicar, fantasmatizar, recubrir simbólicamente.

Este es un trabajo singular que se entrelaza con los avatares de la evolución de la enfermedad y los tiempos de la constitución subjetiva. En general los médicos solicitan una interconsulta allí donde encuentran un límite a su saber. En gran cantidad de los casos esa falta en su saber tiene que ver con algo de lo que no se puede dar cuenta desde los conocimientos del cuerpo biológico, del cuerpo generalizable.

Se trata de algo relacionado con la particularidad del discurso que anima un cuerpo en singular, con la forma en que la palabra, en que los significantes, han marcado, han dejado huellas en ese cuerpo. Vale aclarar que cuando decimos sujeto, nos referimos a sujeto tanto del lado del paciente como del médico, pues, en éste, ubicado en el discurso de la ciencia, su propia verdad, su propia subjetividad también queda fuera Ej: Son clínicos, que conocen a los niños y a sus familias durante tiempos prolongados y a los que se les hace evidente que no hay una buena manera de afrontar la enfermedad y la amenaza para la vida que supone una enfermedad grave en la infancia, cada quien lo hace con sus recursos.

La recepción en estos equipos ha sido muy abierta y me ha posibilitado un trabajo sin presiones institucionales. Dispositivo A partir de la financiación de un proyecto de investigación clínica tengo la oportunidad de integrarme al trabajo de la Cohorte Madrileña de niños y adolescentes con VIH. Los pediatras que la integraban tenían clara necesidad de un abordaje psicosocial de sus pacientes adolescentes.

Me ocupo de los pacientes VIH de tres grandes hospitales madrileños. Luego de la consulta o al final del día se conversa en el. Ante el niño y los padres soy presentada como la psicóloga que se ha sumado al equipo interdisciplinario. El primer encuentro, con una presencia inhabitual suscitó distintas respuestas: Mis intervenciones son variadas: Con una. Esto generaba una situación en la que el adolescente no era reconocido como tal, seguía funcionando como un niño pequeño, y no se facilitaba su propio proceso de subjetivación de la enfermedad que padecía y con la que tendría que convivir el resto de su vida.

Por otro lado, el médico de alguna forma hacía abandono involuntario de una función importante, dejaba en manos de otros el hablar sobre la enfermedad y así, perdía la posibilidad de utilizar una medicina esencial en todo tratamiento: Como resultado de ubicar estas dificultades, comenzó a cambiarse la modalidad en la que se llevaba a cabo la revelación: Por otro lado comenzó a instituirse un espacio a solas con el adolescente donde se habla de sus cosas, donde pregunta a nombre propio, donde comenta sus preocupaciones y donde muestra su singularidad.

Un pediatra ideó una herramienta interesante: En algunos casos de mala adherencia, por ejemplo, cuando en lugar de aplicar el mismo método para todo el mundo, dando una charla acerca de los antirretrovirales y las resistencias, se pone a indagar acerca de qué le ocurre a ese sujeto, aparecen otros elementos, algunas veces de otra escena, que se estaban jugando en relación al tratamiento. Es el caso de una adolescente de 16 años, que había comenzado tratamiento cerca de los 12 y desde entonces había cumplido muy bien con la medicación y con las visitas.

En una analítica de rutina su carga viral ha subido de forma alarmante. Los médicos dicen: Al principio lo niega, pero luego dice que sí, que no sabe por qué, pero que se olvida de tomarla. Llora y se angustia en la consulta. Vive con su abuelo y sus. Dossier hermanos, dos gemelos mayores y dos gemelos menores que ella, ninguno tiene VIH. No tiene casi relación con su padre y su madre ha muerto a consecuencia del VIH. En las entrevistas surgen preguntas acerca de la muerte de su madre, recuerdos infantiles, recuerdos de la época en que su madre estaba enferma y su dolor actual.

Inicia un trabajo de duelo poco acontecido y reactualizado por la adolescencia. Recuerda que su madre no quería que le dieran medicación y ella misma no tomaba la suya. De hecho, ella comenzó el tratamiento luego de la muerte de su madre. Mientras transcurría este trabajo, se decidió simplificar la pauta de tratamiento a una vez al día para hacer que la responsabilidad no recayera tan fuertemente en ella. Enseguida la carga viral volvió a descender.

Se continuó en entrevistas a lo largo de tres meses en los que se trabajaron también otros temas ligados al grupo de pares y a su instituto. Al llegar el verano interrumpimos. Como planteaba anteriormente, a veces es posible que se abra una pregunta y se inicie un trabajo analítico. Relación con la evaluación El trabajo en este equipo impone muchas veces la necesidad de evaluar a los pacientes, ya sea para solicitar una determinada minusvalía, para valorar la existencia de daño cognitivo o a pedido de sus profesores a causa del fracaso escolar repetido.

Algo que es del orden de lo demandado por la institución sanitaria o educativa y que debemos cumplimentar como parte del sistema de atención, puede en el marco de un trabajo continuado con esas familias tener un uso y una lectura clínica. Muchas veces, sin embargo, se produce una cierta fascinación con la posibilidad de evaluar y objetivar los problemas mentales o cognitivos. Hay ciertos datos poblacionales necesarios para implementar o solicitar políticas sanitarias, es preciso conocer ciertas características del orden de lo general o incluso del orden de lo particular para organizar programas dentro del sistema sanitario.

Es a falta de algo mejor. Grama Ediciones. Ediciones Manantial. El problema que plantea el título de este congreso es muy pertinente ya que remite a las dos caras ontológicas del concepto. La posibilidad que de estos fundamentos se deriva, es la locura como destino amenazante del sinsentido. Consideramos que es un constructo social imaginario y convencional de una imposibilidad. Hablamos ahora desde la perspectiva del discurso analítico, en su orientación freudo-lacaniana.

La definición del concepto de salud de la OMS2, en lo que afecta a la Salud Mental, sería el estado óptimo de bienestar bío-psico-social y esta definición remite a tres imposibles: Por otro lado lo psíquico y lo social, es decir, el vínculo social, hace padecer al sujeto, en lo psíquico, en lo físico y en lo social.

Y en cuanto al origen histórico del concepto decía, que: En la psiquiatría de la postguerra se plantea un viraje importante de la psiquiatría de este siglo. El factor de cohesión, elemento estructurante de este planteamiento, no es el tratamiento medicamentoso, sino la relación cuidador-cuidado.

Cada uno con sus referentes epistemológicos diversos. Finalmente, la evolución política y económica hacia la sociedad del bienestar, implica la gestión desde el Estado de las propuestas de mejoras de la vivienda, de la educación y de la salud. Dossier del encuentro con la pulsión de muerte.

División que hace a la inscripción del sujeto en la falta de ser, en la pérdida de lo biológico y en la indeterminación de lo mental. División que inscribe al sujeto en su determinación inconsciente. En relación al desarrollo que tuvo y tiene el proyecto de Salud Mental, en concreto en nuestro país y especialmente en nuestra comunidad, hay que decir que los proyectos de implantación del modelo progresivo de implantación social, se han degradado por la infiltración insidiosa de la ideología sanitaria regresiva y retardataria de concepción biomédica y neopositivista.

Es decir un aumento exponencial de los diagnósticos de la conducta de la vida cotidiana y una impenitente anulación de la dimensión subjetiva en la comprensión y abordaje de la patología del ser. Estudio IV, estudio por ordenador sobre patrones rítmicos y visuales en la obra de Jackson Pollock, La oferta del medicamento, a excepción de las situaciones clínica e imprescindiblemente necesarias, favorece la no implicación subjetiva. Al decir de Jacques-Alain Miller, el destino estadístico amenaza la subjetividad. Los límites de las patologías se tornan evanescentes tras la inclusión en las clasificaciones de toda conducta humana.

En resumen, para el DSM-V hay un aumento de los trastornos mentales que se reducen a una suma de signos y en su empobrecimiento se ha perdido en el camino la psicopatología que iluminó la historia reciente de los grandes observadores de la patología psíquica. Ginebra, Esta definición se aplica por extensión a la Salud Mental. García, A. Espino, L. La psiquiatría de fin de siglo. Editorial Díaz de Santos S.

A, Madrid, Del Manicomio a la Salud Mental. Todos enfermos mentales. El sujeto clasificado: Desde un punto de vista epistemológico la medicina no es una ciencia, es una aplicación de las ciencias. Podríamos añadir que la medicina no encarna cualquier discurso, es un discurso sobre el cuerpo. Su eficacia sobre el cuerpo tiende a hacernos olvidar que la medicina es un semblante, es decir, un modo de tratar lo real. En la época de la ciencia, la medicina es solidaria con el desarrollo de las ciencias.

Esto ha producido un imaginario cientificista: Se promociona así la relación entre medicina y ciencia a un nivel pretendidamente óntico, como si este semblante científico de la medicina fuera propio de su ser y su producción, relativamente reciente, un fin al que estaba predestinada. En la Edad Media la locura fue una enfermedad demoníaca y durante el absolutismo una enfermedad moral. El capitalismo naciente incorporó una nueva categoría moral: La lógica de un discurso capitalista balbuceante hizo que los enfermos mentales pasaran a ser aquello que tan bien expresaría el decreto de su exterminio promulgado por los nazis en Bajo la Comuna de París se libera a los asilados de sus cadenas y se remplaza el tratamiento religioso de la locura por un tratamiento moral, consistente en encendidas arengas revolucionarias, seguramente tan apasionadas como ineficaces, llamando a los internos a integrarse en la nueva sociedad.

Dossier Así, el primer discurso de la medicina moderna sobre la enfermedad mental, enunciado por Pinel, no es un discurso médico sino un discurso social; y la terapéutica que introduce consiste en un tratamiento por la palabra. El organicismo es así previo a toda comprobación empírica y a todo tratamiento biológico, es decir, es un hecho de discurso. A comienzos del siglo XX la psiquiatría da a luz otro significante: En ese contexto Freud enuncia una expresión de su deseo: Tal es su éxito que en pocos años se convierte en el discurso oficial de la salud mental.

En la recién creada Organización Mundial de la Salud insta a los hospitales y servicios de psiquiatría a reconvertirse en comunidades terapéuticas. Los analistas atraviesan las puertas de los asilos sin derribar sus muros. Conviven allí con psiquiatras y locos, sin cuestionar algo que es esencial al concepto mismo de enfermedad mental: Y, sin embargo, en mis Escritos se ve retomado algo que expuse desde antes de bajo el título Acerca de la causalidad psíquica.

Este descubrimiento lo lleva a impulsar las Comarcas Catalanas, primera experiencia de salud mental comunitaria. Pese a su semblante revolucionario coincide con el discurso del amo en considerar la salud mental como estado natural del ser humano y, por lo tanto, alcanzable por la sociedad. Un modelo veterinario Henri Laborit, descubridor de la clorpromazina, el primer neuroléptico, declararía: Porque la sociedad en la que vivimos es insoportable. Pero la eficacia de los neurolépticos no prueba la organogénesis, como la eficacia psicoterapéutica no prueba la psicogénesis.

Se confunden en ambas efectos y causas, simultaneidad y causalidad. La lógica capitalista redujo la psiquiatría a la psicofarmacología e hizo de los psiquiatras, reconvertidos en expendedores de medicamentos, agentes del mercado. Los llamados trastornos mentales quedaron así incluidos definitivamente en el discurso médico. Pero justamente la medicina es incapaz de dar cuenta de ellos. Ni la física, ni la química, ni la biología, pueden dar cuenta de. Y la estructura social insiste en derivar al psiquiatra esos problemas.

Dossier desde el siglo XIX. Faltaba sólo un paso para conformar la psiquiatría actual. CIE 10, Capítulo V: Trastornos mentales y del comportamiento Prudente título. Pero aquellos a quienes se clasifica no son, sin embargo, trastornados; son pacientes, o enfermos. Santa milonguita, bandeada de penas por ley del arroyo volvio al cabaret no tuvo la suerte de esa Magdalena que con cuatro llantos volvio a ser mujer. Todas las amigas la historia escuchaban y aquella muchacha se puso a soñar y al final del cuento vieron que lloraban sus ojos aquellos color verdemar.

Letra de Enrique Cadícamo Musica de Enrique Delfino Santa milonguita tenía los ojos tan grandes y claros que hacían suspirar. Aparta de mi senda todas las espinas… alienta con tus besos mi desilución…. Me llaman el caburé y aveces el Guaraní por que soy de Santa Fé que es el lugar donde nací. La polca y el chamamé se han compuesto para mi cuando suena la acordeona ahí salgo a relucir. Me mojan los aguaceros me cortan las pajas bravas me queman las sudestadas del río Carcaraña. Letra de Silvio Rodriguez Musica de Silvio Rodriguez Alli ame a una mujer terrible, llorando por el humo siempre eterno de aquella ciudad acorralada por simbolos de invierno.

Alli aprendi a quitar con piel el frio y a echar luego mi cuerpo a la llovizna, en manos de la niebla dura y blanca, en calles del enigma. Alli entre los cerros tuve amigos que entre bombas de humo eran hermanos. Alli yo tuve mas de cuatro cosas que siempre he deseado. Alli nuestra cancion se hizo pequeña entre la multitud desesperada: Hasta alli me siguio, como una sombra, el rostro del que ya no se veia, y en el oido me susurro la muerte que ya apareceria.

Caggiano Musica de Andrés A. Chazarreta En Santiago he conocido una flor que embrujó la vida por su encanto me perdí por su querer por su pasión. Soñaba tanto y la adoré sinceramente, que rendido a sus antojos, le canté junto al balcón, mi amor con emoción y fé. Morocha, mi gaucha preferida, sin ti me muero de dolor y de pena… Mi morocha si vuelves a mi lado seré dichoso por gracia de Dios…. Morocha, tu amor es mi ventura por eso imploro tu querer.

En mi angustia voy rogando por ver tus ojazos, la llama viva de mi gran amor. Ya van cinco mediasuelas que les cambio a los tamangos y de flaco estoy quedando como un cacho de papel. Vos sabés que yo te quiero; no es posible este rechifle por tu culpa ando con gripe de aguantarte me oxidé. Me tenés como colimba, hay que ver cómo desfilo, pero atenti, que este filo es porteño cien por cien.


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Yo te paso la pulenta que conmigo no se ensarta. Yo no le hago como el Tarta que patina al arrancar. Nada de cita en el centro ni de té con masa y crema si vos sos, che Filomena de San Telmo, como yo. Letra de Unto Mononen Musica de Unto Mononen Aavan meren tuolla puolen jossakin on maa, missä onnen kaukorantaan laine liplattaa, missä kukat kauneimmat luo aina loistettaan, missä huolet huomisen voi jäädä unholaan. Oi jospa kerran sinne Satumaahan käydä vois, niin sieltä koskaan lähtisi en linnun lailla pois. Vaan siivetönnä en voi lentää, vanki olen maan, vain aatoksin mi kauas entää, sinne käydä saan.

Lennä laulu sinne missä siintää Satumaa, sinne missä mua oma armain odottaa. Lennä laulu sinne lailla linnun liitävän, kerro, että aatoksissain on vain yksin hän. Letra de J. Caruso Musica de F. Canaro in Latinum convertit Radulfus Lavalle. Ut amatorias curas inundem, letiferas, indelebiles, in manibus trementibus sumo aureum scyphum spumei vini. Combibentes, bibite mecum, quod bibendo Lethe capitur; sed scintillae veterum amorum nubilare solent fletu palpebras.

Me assuevi non semel bibere de suo fonte purpureo labrorum, et ad lucem morientis pupillae quotquot horis clepsydram everti! Sed convivae, mei oblita est, et in dulci mei vasis absinthio videor contemplari illa ora quae basiarunt mea ora millies. Remanent in meo animo scintillae amoris qui non extinguetur, et quamquam renitor haud potero fulvam flammam necare urentem. Inebriatus hac nocte ego ero et meipsum temptavi fallere, sed, di velint, amici bibamus, bibamus, Mosella stupere valeam! Se acabaron los otarios que en otros tiempos había; los muchachos de hoy en día no son giles, al contrario.

Con que al campo a cachar giles: No te hagas la ilusión de un buen departamento, alhajas y un Renault. La letra se refiere al bienestar que los trabajadores y la clase económicamente modesta en general disfrutaban por entonces, durante la primera presidencia de Juan Perón. Hoy la guita anda bailando.

Todo el mundo tiene vento, se ha forrado el pantalón… Se acabó la mishiadura… Hoy no ves salir mangando y el que era flaco y alto es petiso y barrigón. Recitado Por vos sufri lo imposible, y hasta faquir fui también, pero hoy te bato Nicanora: Te conoci hace un año, en una pista bailando eras negra, regordeta; ya ni se como eras vos… lo que se que con los pesos que Yo junte trabajando te hice rubia, te hice flaca, te converti en un bombon.

Hay que ver las volteretas que Yo di por tus antojos! Con el reloj en la mano yo sufria tu tardanza, y tenia la esperanza de que ibas a volver pero el plazo se cumplio, por eso te grito ahora: Con el reloj en la mano, yo sufria tu tardanza y tenia la esperanza de que ibas a volver. Pero el plazo se cumplio por eso te grito ahora: Cuando pasé por Herrera esa madrugada fría, de ver tanto pobrerío el corazón me dolía.

Chacarera, chacarera toditos somos iguales para unos los beneficios y para muchos los males. Se acuerda doña Maclovia cuando pasé por Herrera un fueguito hacía Ud. Ay mi tierra de Santiago tanto que Ud. Nadita le debe Ud. Curda de melancolia, me dejaste cariñito, olvidaste el pucherito, con papita y zapallito, que el el catre te ofrecia, cuantas madrugadas frias, al volver desorientada, con mi viola te alegraba, bati, si no te cuide.

Un cartelito: Retumban con fuerzas las cajas, quebrando la cadera al son, y los negros dicen alegres: Tomasa con chango se va a casar! La inocente mulateada, desde el Congo hasta el tambor, se ha venido de los barrios, con su ropa de color… y la mota ríe y canta a los golpes del tambor….

Critican si ya la linea perdí, se fijan si voy, si vengo o si fui. Yo sé que muchas que desprecian, comprar quieren y suspiran y se mueren cuando piensan en mi amor. Letra de Canaro Letra de Pelay Intérprete: Yolanda Rayo. César Escola. Se dice de mi Se dice que soy fea, que camino a lo malevo, que soy chueca y que me muevo con un aire compadrón. Que parezco un dinosaurio, mi nariz es puntiaguda, la figura no me ayuda, y mi boca es un buzón.

Yo soy así. Letra de Canaro Letra de Pelay En la telenovela esta canción la dividen en 2 partes,a diferencia de la versión original. Si soy fea se que en cambio tengo un cutis de muñeca, los que dicen que soy chueca no me han visto en camisón. Los hombres de mi critican la voz, el modo de hablar; la pinta y la tos. Critican si ya la línea perdí, se fijan si voy,si vengo o si fuí. Se dice de mi, Se dice de mi, Se dice que soy fiera, que camino a lo malevo, que soy chueca y que me muevo con un aire compadron, que parezco Leguisamo, mi nariz es puntiaguda, la figura no me ayuda y mi boca es un buzon.

Si chlarlo con Luis, con Pedro o con Juan, hablando de mi los hombres estan. Critican si ya, la linea perdi, se fijan si voy, si vengo o si fui. Se dicen muchas cosas, mas si el bulto no interesa, porque pierden la cabeza ocupandose de mi. Yo se que muchos me desprecian compañia y suspiran y se mueren cuando piensan en mi amor. Podran decir, podran hablar, y murmurar, y rebuznar, mas la fealdad que dios me dio, mucha mujer me la envidio y no diran que me engrupi porque modesta siempre fui. Yo soy asi. Y ocultan de mi, ocultan que yo tengo, unos ojos soñadores, ademas otros primores que producen sensación.

Si soy fiera se que en cambio, tengo un cutis de muñeca, los que dicen que soy chueca, no me han visto en camisión. Los hombres de mi. Critican si ya la linea perdi, se fijan si voy, si vengo, o si fui. Yo se que hay muchos me desprecian compañia, y suspiran y se mueren cuando piensan en mi amor. Podran decir, podran hablar, y murmurar, y rebuznar, mas la fealdad que dios me dio, mucha mujer me la envidio, y no diran que me engrupi porque modesta siempre fui. Se tambaleo mi maniqui de mozo rana, cuando vi, que la fulana, se dio vuelta y para que, no me avive pobre de mi, en la noche oscura, cuando vi a la criatura ya era tarde y me ensarte.

Desde esa noche han pasado, cuatro meses, fijense, y me tiene engayolado, propiamente empaquetado, apoliyado y fane, tengo ideas asesinas, creanme no aguanto mas, no se si darle estrinina o amurarla en la cocina, y abrir la llave del gas. Se equivocó la paloma, se equivocaba por ir al norte fue al sur Creyó que el trigo era agua se equivocaba, se equivocaba. Creyó que el mar era cielo, que la noche la mañana se equivocaba, se equivocaba. Que las estrellas rocío y que el calor la nevada se equivocaba, se equivocaba.

Que tu falda era tu blusa que tu corazón su casa se equivocaba, se equivocaba. Ella se durmió en la orilla tu, en la cumbre de una rama. Se esfumó de mi vida, se esfumó de mi vida como el grato perfume de un ardiente rosal. Y gimieron mis labios en la noche dormida por la dulce caricia de su boca sensual. Se esfumó cuando el soplo de un Abril perfumado los jardines llenaba de fragancia y calor. Con el pesar que desgarra las notas y el alma mia, llora conmigo este día la muerte del ruiseñor… llora conmigo este día la muerte del ruiseñor.

Carlitos, magno jilguero, excelso rey de los trinos y los arrullos divinos de tu canción sin igual… Al irte así tan ligero perdio el gran Buenos Aires los ritmos y los donaires de tu garganta imperial… los ritmos y los donaires de tu garganta imperial. Te lloran hoy los zorzales calandrias y los chingolos al encontrarse tan solos privados de tu dulzor! Tu canto ha sido sincero, tu fibra fue de alto rango y fuiste de nuestro tango, gracia, expresión y virtud… y fuiste de nuestro tango, gracia, expresión y virtud. Parece un sueño, Carlitos, que el cruel destino, inclemente cortara tan friamente tu sonrisa dulce y fiel… Estamos mudos, contritos; El tango se halla de luto… Todo es silencio absoluto!

Murió Carlitos Gardel… Todo es silencio absoluto! Murió Carlitos Gardel…. Tus colegas, tus amigos, los porteños, tus hermanos. Y los tangos rezongones, y los viejos bandoneones todos lloran, todos gimen. Viejo Gardel, que una tarde te remontaste al cielo cuando todos te esperaban para abrazarte de nuevo. Fue Carriego o fue Taborda, o Florencio te llamó, tal vez ellos envidiosos, querían sentir tu voz. Charquito de agua turbia, mientras en el salon, trenzabas con tus cortes, un tango muy sensual, la muerte con sus pasos, entro en la habitacion, de la que tanto llanto, seco en su delantal.

Se fue la pobre viejita! Que mala estrella hermana, tuvimos al nacer, se fue barranca abajo, la vida de los dos, yo me hice delincuente, tu cuerpo de mujer, rodo de mano en mano y hoy un esconbro sos. Yo que en la mala vida, me consagre ladron, sabiendo de la pobre, viejita el triste fin, tire mi alma de chorro, ganzua y palanquin, y ahogandome de pena, llore sobre el cajon.

Letra de Bertonasco Musica de A. MateoÖ Te grita la purretada, mientras la bestia agobiada sigue tu mismo dolor MateoÖ Te gritan de cualquier parte y vos tenés que ladiarte para dar paso al motor. Yo nunca lloré y por una mujer he llorado, se fué.. Primeras grabaciones hechas en París para el sello Odeón. Pasa por mi barrio, un hombre barbudo marcando la pena de su soledad y por las facciones, de su rostro rudo, se observan los rasgos de temprana edad. Se hacen comentarios, en favor de su alma dicen que fue bueno, generoso y fiel, presenta apariencias de llevar con calma la pesada carga de su padecer.

Hombre misterioso que pasas de largo, nunca tus tristezas nos quieres contar. A pesar de todo yo se sin embargo la melancolia que te tiene mal. Mirando la ruina de tu hogar deshecho, ves la vida clara, y piensas mejor piensa que cediste todos tus derechos frente a los dictados de tu corazón. Bendita la calma, que con gran acierto infunde en tu vida, ferrea voluntad, y en el duro trance, de tu mal momento es la compañera de tu soledad.

Yo soy nacida aqui y el arbol que planté el libro que elegí mi hija y mis amigos son de aqui aqui mis sueños siguen esperando la musica de aqui se llama tango como un tango mas que habita la ciudad a veces sin querer me da por tararear me sta media vida en el olvido y me trepa de un silbido una emocion. Tango es la emocion de regresar al punto cardinal el tiempo de empezar a recordar tango es el paisaje de tu esquina un beso en un anden es la oficina y el café y tiene tango la mujer de una mansion y compartir la tos en un departamento dos por dos tango es ese amigo de talon y el pucho de un adios en el umbral del corazon.

Y aqui donde me ves mi tango es esta vez sin guapos ni puñal tratando de pulsear la media res florece cuando nace cada aurora mi tango hoy aqui ahora en ese ventatal donde se atreve el sol el verso del sermon despues de trasnochar muchacho pensando que te esta creciendo un tango alrededor.

Letra de José Rial hijo Musica de Guillermo Barbieri Pasa por mi barrio un hombre barbudo marcando la pena de su soledad, y por las facciones de sus rostro rudo, se observan los rastros de temprana edad. Se hacen comentarios en favor de su alma, dicen que es muy bueno, generoso y fiel, presenta apariencia de llevar con calma una vida brava, misteriosa y cruel. Hombre misterioso que pasa de largo, nunca tu triteza nos queres contar, a pesar de todo yo se, sin embargo la melancolia que te tiene mal.

Bendita la calma que con gran acierto infundiste firme en tu voluntad y en el duro trance de tu mal momento, es la compañera de tu soledad. Carece de amigos, vive pobremente su pena mas honda… se llama… mujer…. Melenudo, sucio el traje, nuevito miseria igual. Al tango lo encontre por una esquina, hablaba de una luna y un farol, de aspero rigor en las rencillas, de seda, de caricia en el amor. Pero el tango no era triste, quien lo hizo triste fui yo, cuando el día que te fuiste, se lo conte al bandoneón. Hoy anda, desahogandose en lamentos, llorando tu desvio y mi dolor, que llama por las calles del recuerdo, tu nombre, que en mis labios no murio.

En el 40 todavía abundaban las peluquerías con salón de lustrado y generalmente lotería a la entrada. Con sus ropitas viejas, curtido por el sol, la vida lo ha tratado con todo su rigor… Siempre en la misma esquina, voceando su pregón: Conozco su historia… y sé de su valor; que cierto día el padre no regresó al hogar y que él sin decir nada se hizo aquel cajón, y que en su casa nunca les ha faltado el pan.

Y así todos los días, aunque nos queme el sol, o el frío del invierno nos hiele el corazón. Y una mañana de esas el viento de arrabal dejó un silencio extraño, allí, junto al umbral… Y ya hace varios días no se oye su pregón: Y así como esta historia que acabo de contar, así se amasa el alma humilde de arrabal. Cuando yo escucho tus palabras que me juran amor, cuando me dices que en tu alma solamente estoy yo, cuando te tengo entre mis brazos y con mis besos te adormeces, me siento humildemente bueno, comprendo tu ilusión. Angustia de saberte tan cerca y tan lejana… Angustia de creerme lo que no puedo creer.

Yo se que a la distancia te llama otro cariño, me engañas como a un niño por no hacerme padecer. Si al menos me dijeras que vas por ley de vida, buscando el nuevo día que presiente tu ilusión, entonces dejaria temblando entre tus labios un beso sin agravios aunque muera en el adiós. Frente a unas rosas que florecen se marchita un clavel… Frente a mi vida que se apaga ha nacido hoy tu fe.

Miro la vida y te comprendo, y ante tu alma ilusionada, me siento humildemente bueno comprendo tu ilusión. Letra de agustin lara Musica de agustin lara Se me hizo facil borrar de mi memoria a esa mujer a quién yo amaba tanto. La abandoné porque me fué preciso, así abandono a la mujer que a mi me ofenda. Voy a buscar otro amor que me comprenda, la otra la olvido. Letra de Saul Salinas Musica de Saul Salinas Primero salieron en gira por la pampa Gardel y Martino… no les fue bien…despues salieron en cuarteto hacia el norte Argentino con Razzano y con Saul Salinas formando un cuarteto…pero cantaban en una sola voz…al unisono…no hacia nadie la segunda voz.

Entonces Gardel le pregunto a Salinas el porque del poco exito que estaban teniendo con el publico a pesar que cantaban bonitas canciones A Salinas se le ocurrio que se repartieran las voces: Escucho el acento triste conque canta mi guitarra, conque canta mi guitarra porque conoce el secreto que en una prenda se guarda que en una prenda se guarda. Linda, mi negra querida donde estara? Un amor y un olvido fueron un vez perdonadas fueron un vez perdonadas se juraron en un beso y el uno al otro engañaron y el uno al otro engañaron.

Por el callejón dormido no llegó tu cara blanca, y en un rincón del Olvido mi llanto vencido buscó la esperanza… Noche oscura de tu pelo que pintó mi espera larga. Noche oscura de este sueño que en una guitarra se muere de amor…. Letra de Dante A. Linyera Se murio el canario… no basto el alpiste de nuestro carino para retenerte nos dejas tan solos… nos dejas tan tristes para ir a cantarle tu tango a la muerte. Te has ido lo mismo que el ave en su vuelo cruzando el espacio, tan cerca de Dios, El alma del pueblo no encuentra consuelo porque te marchaste sin decir adios.

El barrio te llora… los pobres muchachos a quienes cantabas sus penas de amor, vagan por las calles de angustia borrachos… pensando que nunca oiran al cantor. La musa del tango que te quiere tanto hoy calla abrumada por este sentir… Ya se fue el canario para no volver te llora la pampa sus paisanos rudos que en los cantos criollos vuelve a vivir. El jilguero gaucho se ha quedado mudo su viola ya nunca volveran a oir, Te lloran las madres, te lloran los tristes, los hombres, los ninos, gime el arrabal porque a su miseria la emocion les diste de que acaso es cierta la felicidad.

Se murio el canario no basto el alpiste de nuestro carino, se apago tu voz… Nos dejas tan solos, nos dejas tan tristes para ir en un vuelo a cantarle a Dios. Letra de Antonio Nuñez M. Musica de Antonio Nuñez M. Letra de Carlos A. Petit Musica de Carlos A. Petit Te conoci hace un año en una pista bailando; eras negra, regordeta, ya ni se como eras vos; lo que se que con la plata que yo gane trabajando te hice rubia, te hice flaca, te converti en un bombón.

Hay que ver las volteretas que yo di por tus antojos; hay que ver los papelones, que por tu culpa pase; fui fakir, payaso, mono, y por ir tras de tus ojos renegue de todo el mundo y de todos me olvide. Antes iba con la cara de terror y de amargado y ahora vivo regalado alegria y juventud. Me levanto cuando quiero y cuando quiero me acuesto, sin pedir pelmiso a nadie, porque ahora soy patron, sin tener esa tortura de los celos y las dudas, que eran dos fantasmas que hacian ronda en mi corazón.

Si el tiempo da razones, a tí te digo, que me dejes quererte, amarte hasta la muerte, para darte amor.

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Borracho en las cantinas paso las noches y veo en cualquier piba mi decepción…. Se que te vas a casar, se que tenes otro amor, solo quiero que me digas, si te casas por cariño, o es que quieres solamente, ese traje de ilusion, solo quiero que me digas, si te casas por cariño, o es que quieres solamente, ese traje de ilusión.

Si el amor que te ofreci, fue muy poco para ti, dime pronto, cuanto vale, tu cambiantes corazón, como soy buen perdedor, yo te digo sin temor, que una boda sin cariño, es camino de traición, como soy buen perdedor, yo te digo con razon, que una boda sin cariño, es camino de traición,! Y lo del fuego que corre el riesgo de verse luego pior que el carbón Se quema, se quema, se quema y se quemó. Con experiencias no valen ciencias cuando se quema un corazón. Yo sé cuantas veces en mi pecho he sentido las brasas que avivan los sueños de amores y cuando con ansias vivir lo he querido quemé para siempre mi pobre ilusión.

Ahora que cerca ya la va a tener Tome las riendas para no fallar y si es posible le hace como el tero que le amaga al vuelo antes de volar. Se quema, se quema, se quema y se quemó. Con la experiencia no vale ciencia cuando se quema un corazón. Yo sé cuantas veces en mi pecho he sentido las brasas que avivan los sueños de amores y cuando con ansia vivirlo he querido quemé para siempre mi pobre ilusión.

Como el tero, pegar un grito en un lado y depositar los huevos en otro lado. Yo vi que el colectivero, por san diablo, bocinaba raros tangos que Alfonsina con Ray Bradbury bailaba sobre el capó entre un tumulto de camelias y galaxias. Y perdió, de tumbo en tumbo, la vergcenza y las frenadas. Se rechifló, pero a muerte, porque al ir para tu casa, supo que vos me querías con reloj, sueldo y corbata. Y Chopin y Alfredo Eusebio Gobbi, pobres como las arañas, en mi bulín, la fortuna de sus penas me regalan.

Se negó a llevarme a vos, colectivo de mi alma! En las torres de Retiro se embaló por las fachadas y de un puente de alboroto cayó al Río de la Plata, cuando mi río es mis tripas y es mi vino y es mi magia. Se rechifló el colectivo que tomé para tu casa y en el techo me reía y el la gloria te gritaba:. El pibe se salvo, volvio de nuevo trayendo la alegria a nuestro hogar que lindo esta otra vez nuestro muñeco con ganas de reir y de jugar.

II Si se salva el pibe,.. Prepara las cosas, que el primer domingo en el patio viejo repleto de sol se dara la fiesta para el pibe lindo, muchachito bueno,.. Recitado, Traeremos a los pibes,.. Por esta cruz, yo te lo juro corazón que mi cariño es puro y cierto como Dios, que tu silencio es un castigo para mí, que siempre te ofrecí un cielo de ternura. Se te nota en los ojos, corazón, que no puedes mas. Letra de Luis Claudio Diez Se te piantó el estropajo???

Con qué le das ese trazo de fenomenal belleza??? Su Alteza??? Total yo sé vida mía que a vos ya nada te pesa. Estoy mirando de frente pasar la vida fulera, ambulando sin un cobre, sin tener dónde dormir; los amigos no se arriman, se florean con gambetas; la mina no quiere lola, se entreveró con un gil. Y el patrón de casa, chivo, mi bulín ha empaquetado; su puerta me ha clausurado por no poderle abonar. Nunca vi en mi vida rea, junta, tanta mishiadura; no la veo ni siquiera por una casualidad. Pobre la mina del quiosco, que todas las tardecitas me daba los cigarrillos de sotamanga al pasar; un chabón que nunca falta hizo correr la boliya, el viejo la campanea y ya ni puedo fumar.

Si hasta la luz del bulín con la contra corre en yunta: Armando Moreno. Me juro con besos que me amaba que en la vida su amor solo era yo mas con otro ella me engañaba fue fatal y pérfida Margo. El romance que soñaba se disipo con su traicion y el ver que en un tren los dos marchaban yo sufriendo cantaba esta cancion. Se va el tren se va el tren y con el se va mi bien. Pasa la murga de los chiquillos sembrando el ruido de su canción; marca su paso con los platillos y la batuta el director. Pasa la murga con sus alardes entre la siesta del arrabal, y un son de lata puebla la tarde y su rumor es la canción del Carnaval.

Se va la murga de los chiquillos llevando el ruido de su canción; marca su ausencia con los platillos y la batuta del director. Se va, pebeta… Quién la detiene? Si ni Dios la sujeta! Lo mejor es vivirla y largar las penas a rodar. Yo quiero, muchacha, que al fin mostrés la hilacha y al mismo recuerdo le des un golpe de hacha. Decí, pa qué queres llorar un amor y morir, tal vez, de desesperanza? No regués la flor de un sueño infeliz porque, a lo mejor, la suerte te alcanza si te decidís. Pasan los días, pasan los años, es fugaz la alegría… No pensés en dolor ni en virtud!

Viví tu juventud! Tal vez mis sufrimientos son los tuyos. Tal vez ya estés en marcha volviendo del camino del adiós. La corde arrive [Se viene la maroma en francés ]M.

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Batistella, M. Romero, E. Il faudra travailler pour bouffer. Et nous, on va rigoler. Morceau de fainéant; gigolo sans profession, bientôt tu te fâcheras, sans matelas. Les déshérités en on assez de bouffer du salami et du pain. Se viene la maroma sovietista. Tus notas siento llegar desde las brumas lejanas del pasado, Son ecos de ayer que regresan hoy. Tu melodía me viene a buscar. Tango de ayer, quién se llevó mi alegre berretín de bailarín cuando a la pista salía y con René me lucía. Era el viejo Palais y todo el cabaret nos aplaudía. Tango que llega tan gris, la pena se hace cruel con tu gemir.

Vieja emoción, tango de ayer, sueña mi corazón. Letra de Cornelio Reyna Musica de Cornelio Reyna Tu semblante me dice, que me vas a olvidar, tu semblante me dice que muy lejos te vas. Yo no vengo, tampoco a humillarme, doblando la cabeza, o pidiendo piedad, solo quiero, mirarte a la cara, extenderte las manos, de la cordialidad. Enrique Santos Discépolo Quien sos? Por vos se ha cambiado mi vida sagrada y sencilla, como una oración, en un barbaro horror de problemas que atora mis venas y enturbia mi honor.

Por vos a mi mujer la vida he destrozao, y es pan de mis dos hijos todo el lujo que te he dao. No puedo reaccionar ni puedo comprender, perdido en la tormenta de tu voz que me embrujo… La seda de piel que me estremece y al latir florece, con mi perdición. No se si merezco este oprobio feroz pero en cambio he llegado a saber que es mentira, que yo no me mato, pensando en mis hijos… no lo hago por vos. Letra de Patricia Ferro Olmedo Musica de Liliana Vinelli Soy tan salvajemente tuya Buenos Aires Que encuentro mi respiro en tus pulmones de cemento Me vuelvo tan ilusamente dócil por tus calles Que salgo a reencontrarme con mis sueños Los que empeño.

Y sólo entre tu gente que me duele ,indiferente Deshago los temores que se anidan y lastiman. Soy tan profundamente tuya Buenos Aires Que encarno la tristeza de tus pibes que me piden Me abraza el desamor sin un mañana, de sus ojos Y escondo la vergüenza que me apena Y que me quema. Y sólo entre tu gente que resiste ,buenamente Reinvento ese coraje que me anima a estar mas viva. Soy tan inmensamente tuya Buenos Aires Que sufro la impiedad de tu esnobismo y de tu apuro Me alegra sin embargo cada encuentro en la mirada Con todos los que yugan cada día Por la vida.

Y sólo, entre tu gente y su fachada, desconfiada Descubro aquella fe que parecía tan perdida. Soy tan furiosamente tuya y de tus aires Que busco apaciguarme en el anhelo de otra historia Me amparo en tus enojos y me enciendo en tus desdichas Te abrigo en mis palabras que te envuelven Y te absuelven. Y solo entre tu gente y su reflejo que es mi espejo Me amparo en la poesía de tus barrios y tus días.

Letra de Agustin Lara Musica de Agustin Lara Tienes el alma de cristal tienes lo gris del arenal, sabes sentir una canción, tienes de seda el corazón. Corazón de seda, flor de terciopelo, no mueras de celo, muérete de amor. Letra de Eduardo Tronge Musica de Salvador Merico Rechiflate del laburo, no trabajes pa los ranas tirate a muerto y vivila como la vive un bacan, cuidate del surmenage, dejate de hacer macanas, dormila en colchon de plumas y morfala con champan,. Atorrala doce horas cuando el sol este a la vista, vivila siempre de noche porque eso es de gente bien, tirale el lente a las minas que ya esten comprometidas pa que te salgan de arriba y no te cuesten tovén.

Si vas a los bailes, parate en la puerta, campanea las minas que sepan bailar, no saques paquete que dan pisotones…! Aprende de mi que ya estoy jubilado, no vayas al puerto…! Refrescos, limones, chufas, no los tomes ni aun en broma…! Piantale a la leche, hermano, que eso arruina el corazón!

Yo siempre me pregunto por qué todo es tan raro y tal vez se complica para poder vivir. Porque al final de cuentas cual humo de cigarros se esfuman en el misterio donde no tiene fin. Se van junto a los sueños que depara el destino callado, solo y triste por ese callejón. Donde las almas mueren sin que nadie se acuerde que una vez viviste con todo el corazón. Por eso yo les digo así como al descuido no teman desquitarse si llega la ocasión.

Total a nadie importa si es verdad lo que digo dejen que todo siga corriendo en el montón. Al verte sollozar acobardao, quisiera yo arrancarte de un tirón y en este mundo ingrato, que solo da tormentos, mas libre que los vientos, vivir sin corazón. II Yo no se nada de cobardes agachadas. I bis Amigo corazón si ves nublao, tu cielo de esperanzas y de amor las nubes son um mísero tinglao, rompelo y vas a ver que arriba brilla el sol.

Con un montón de ausencias nos creció tu leyenda. La pena demorada del bandoneón de Arolas. Llegaban entre sombras jaileifes de otras cepas, se chairaban cuchillos, las hembras eran otras. Y estaban con los duendes de tu casa la higuera de aquel segundo patio de bailongo y amor. Llegó un compadre de antes.

Naciendo en la novela del tiempo estbas vos…. Con el segundo patio del laurel roldana y tachos que alegraste, tal vez, silbando tangos…. Para trepar la altura del cielo estabas vos…. Las calles del Abasto son, al fin, piedras viejas que juntan las esquinas del corazón y lloran. Remotos, sus boliches contaban peripecias de inventores de versos, de guapos y de mozas…. Ya estaban en las cosas de verdad, con la entera presencia milagrosa del lejano cantor.

Dormiste tu silencio soñando en una puerta. Por el segundo patio, tangueando estaba Dios. Felina y majestuosa con fría indiferencia, tus bellos ojos grises, mordieron mi ansiedad, y en alas de tu paso tan pequeñito y suave, esplendida y dichosa, con el te vi pasar. Retrocedí seis años parado en la vereda me vi cantando un tango, aquel que nos unió, en epocas lejanas de esfimera grandeza mi nombre en los carteles, y yo en tu corazón. Tras el amargo ensueño, volvi a monton de diarios, tu engominado amigo me pidio la Razón, se la entregue rogando que no me conocieras, y te fuiste contento del brazo de tu amor.

Me adelante unos pazos, con ansias de llamarte mi pobre voz quebrada, fue un grito sin color mis manos transpiraban, heladas por la angustia crispadas de impotencia, como mi corazón. Note tras la vidriera del turbio bar cercano, que un rostro me miraba, con cruel curiosidad entonces tropezando. Van seis dias que no viene que no me escribe, que no me llama Van seis dias que me tiene sin explicarme lo que te pasa y al presentir que te pierdo con toda mi alma te llama porque sin verte me muero y en mi angustia solo entiendo que te quiero y que te extraño el rencor de tu silencio hace un infierno de mi vivir día y noche me paso llorando y pensando que todo ha cambiado día y noche llorando llorando y mojando con llanto un retrato.

Tu retrato donde esta escrito de tu mano para siempre mi amor si rompiendo el retrato pudierra borrarte de mi corazón. Letra de Luis Rubistein Letra de Rodolfo Sciammarella Musica de Rodolfo Sciammarella Musica de Luis Rubistein Yo no sé qué pasa hoy con las mujeres, qué demonios tienen en el corazón, viven una vida de falsos placeres y no son capaces de una buena acción. Yo que tantas veces tuve desengaños, que juré mil veces renegar su amor, caí nuevamente entre sus engaños y bebí el veneno de su desamor.

Sello Azul, mi compañero querido, sólo vos testigo has sido de aquellas horas de amor. Compañero, fiel amigo, sólo vos fuiste testigo, sólo vos… y el corazón…. Vos sabés que nunca le ha faltado nada, que lo he dado todo por verla reír. Vals dedicado a la memoria del Pedagogo José Pedro Varela , reformador de la enseñanza primaria en Uruguay. Un adelantado para su época, instaurando su laicidad, gratuidad y obligatoriedad. Para colmarme en la vida, para llenarme de luz, imitando a mi bandera me voy a la escuela de blanco y azul.

Imitando a mi bandera me voy a la escuela de blanco y azul. Siempre me dice el maestro con dulce dejo de amor, el fundador de tu escuela se llama Varela, quiere, quierelo. El fundador de tu escuela se llama Varela, quiere, quierelo. Don Pedro fiel de los niños que cantan la letra que les dio su fe. Cuando me voy a la escuela, Don José Pedro, que bien, Si viera usted que contento me vuela por dentro pensando en usted.

Si viera usted que contento me vuela por dentro pensando en usted. Para calmarle la angustia A los niñitos con hambre Pueda que con mi gato Se te amanse el corazón. Que bajan desde el cielo Buscando donde llegar Mi madre, pobrecita, No le gusta descansar. Y al verano junto al fuego Es paila llena de encantos. Su cara es un arroyo Por donde transita el sol.

Y un telar se hace en sus manos Si hay que tejer la nostalgia. Viejita testaruda Sangre de horno y rescoldo. Barrio donde fui sembrando penas vuelvo a vos para evocar, mis pasadas ilusiones… la niñez… mis años mozos… esos años que la niebla del destino hizo borrar… Nunca olvidaré la tarde aquella que me fui sin comprender, que dejaba en cada esquina, amarrados al olvido, dos ojazos color cielo y la dicha de un querer…. Hoy de nuevo estoy fingiendo risas y te miro sin saber, qué destino me acorrala que no puedo separarme, de tus calles y tus cosas… y he tenido que volver… Para mí, tal vez, volver ha sido llanto amargo y emoción… En tu barro, chapaleando moriré en el recuerdo de quien supo como nadie, enjaular mi corazón….

A mi me gusta el tango, pero el tango que, pese a que era huraño y era guapo, sabía con acento sensiblero entrar al corazón de las parejas de ayer…. Tango como ese del tiempo de antes, medio sencillo, medio compadre, con sus desplantes, como era el tango cuando era tango con otro traje…. Tango como ese del tiempo de antes, agua florida, luz de puñales, tango que añoran los arrabales, tango de un tiempo que dió que hablar…. A mi me gusta el tango, pero el tango que me hable de arrabal y de fandango, el tango de pañuelo y alpargata que selle cada corte con su marca….

A mi me gusta el tango, pero el tango que tenga cara triste y gesto guapo, y apriete en la cintura de las mozas la mano del varón, como un reclamo de amor…. Letra de Carlos Bahr A mí me gusta el tango, pero el tango, aquel que fue tildado de guarango; que entró a copar la banca a los lanceros con su alma de arrabal y de pañuelo. A mí me gusta el tango, pero el tango que, pese a que era huraño y era guapo, sabía con acento sensiblero entrar al corazón de las parejas de ayer.

Tango como ese del tiempo de antes, medio sencillo, medio compadre; con sus desplantes como era el tango cuando era tango con otro traje. Tango como ese del tiempo de antes, agua florida, luz de puñales; tango que añoran los arrabales, tango de un tiempo que dio que hablar. A mí me gusta el tango pero el tango que me hable de arrabal y de fandango; el tango de pañuelo y alpargata que selle cada corte con su marca. A mí me gusta el tango pero el tango que tenga cara triste y gesto guapo, que apriete en la cintura de las mozas la mano del varón como un reclamo de amor.

Aquí del canto de las brisas aprendí las armonías de una dicha singular y el alba radiante con su deslumbrante corona de luces me enseñó a adorar. Felices años que adoraba con vehemencia bajo el cielo de inocencia que me hacia estremecer. Soy un jilguero que va volando, volando Y en su canto va dejando con infinito fervor.

Sin embargo, cual busca la tibieza, del sol, la planta que su flor ansia… persisto con afan tu compañia, para que des calor a mi tristeza… persisto con afan tu compañia, para que des calor a mi tristeza. Que cerca… y que lejano… yo soy el viejo soñador, tu… la niña apasionada… que cantando en la luz vas como un ave, mas al mirarte tan cerca me figuro… que yo soy un castillo abandonado, y tu un rosal… abierto junto al muro.

Un amor que se me fué otro amor que me olvidó, por el mundo yo voy penando. Amorcito que al camino va, amorcito que perdió su nido sin hallar abrigo en el vendaval. Amor…senderito del alma vives en mi corazón, sin tí, he perdido la calma, senderito del alma, senderito de amor. No pensaste ni un momento, vida mía, que la vida, sin tí, no la quería.

Te entregué la ilusión y mi agonía y te llevaste también, te llevaste también… toda mi vida…. Letra de Celedonio Esteban Flores Musica de Pedro Maffia Compuesto en La audiencia de pronto se quedó en silencio; de pie, como un roble, con acento claro hablaba el malevo:. Hay que ver, señor juez, cómo se vive para saber después cómo se pena! Un farol en una calle tristemente desolada pone con la luz del foco su motivo de color. Articulo garabatos junto a palabritas tan pequeñas como sus pies. Pienso en las palabras.

Hubo un tiempo en que me dio por escribir. Pero eso fue hace mucho. Cuando tenía su cuerpo a mi lado, entibiando mi presencia tímida. Cuando un día su cuerpo no sólo me entibió, sino que floreció en mí, en mis manos. Vuelvo a intentarlo. Produzco un idioma que sólo yo entiendo. Siento que el agua me moja los pies y me tambaleo mientras la sigo, sin que se dé vuelta. Le alcanzo el hombro con un brazo tiritón, ella da vuelta un rostro que parece ser feliz. Sólo nosotros dos sabemos que algo extraño se interpone entre sus ojos claros y la felicidad. Hay algo vidrioso en sus pupilas. Puedo sentir las botellas y un par de combos a mis espaldas.

Pero sus ojos me atrapan cada vez que la miro y va quebrando el mundo exterior en su totalidad. Me toma las manos como a un niño, me las besa y me dice que me va a cuidar. Pone su brazo sobre sus hombros y me agarra de la cintura con una fuerza de niña que dejo que me conduzca. Ella sigue mirando el tumulto de carpas donde estamos alojando. Me mira y me besa la mejilla. La hago parar. Siento que las estrellas bajan a su frente blanca. Quiero decirle de nuevo que la quiero, pero en vez de eso, vomito en sus pies.

Vomito color vino en sus pies de niña. Sus pies de niña que ensucié de todo. Llegamos donde el Pelado junto a varios amigos. Recorrimos el largo camino que había entre la reja de calle y su casa, como siempre, riéndonos de cualquier estupidez. A diferencia de otras oportunidades, el Pelado no se reía con nosotros. Al llegar a su casa supimos por qué.

Cuando lo vimos, bajó la cabeza y esperó las burlas. Llegaron de inmediato: Después que la tormenta se detuvo, el Pelado, con la mirada todavía baja, nos contó lo que le había pasado: Llevaban varios meses juntos y a lo sumo había llegado a conquistar algo de sus tetas. La Alejandra, que es enferma de cuica, les gritó el peor insulto que pudo articular en ese momento: Llegaron a la casa y la hermana, casi cómplice, se acostó en otra habitación y los dejó compartir la cama.

El Pelado,. No importa, pensó. Soltó los botones de la blusa y descubrió bajo los sostenes los pezoncitos que varias veces había podido chupar. Con dificultad, por el peso muerto de la mina, logró separar el broche trasero del sostén. Liberó las tetas y las besó sin que su novia soltara gemido alguno. Nunca antes lo habían dejado llegar tan lejos.

Se detuvo a mirarla sólo un instante. Faltaba quitarle el calzón. Como un aprendiz de fetichista, buscó el lugar de la tela que se impregna con los jugos y lo olió. Sólo faltaba acometer el delito final. El Pelado se puso sobre Alejandra y con el pene hinchado la penetró. Le dolió un poco porque, obviamente, ella no estaba preparada. De todas formas se dio cuenta que le había mentido: Era la segunda vez que estaba dentro de una mina, pero la primera en que no tenía que pagar.

La inexperiencia era absoluta. Sin darse cuenta acabó dentro de Alejandra y se derrumbó sobre ella. Intentó besarla pero ella no respondió. Se quedó así, quieto, inmóvil, hasta que ella lanzó un pequeño gemido. El Pelado la miró esperando que despertara, pero nada. Él se rió. Hasta que el olor lo inundó todo.

La mina se había cagado. Cuando el Pelado se dio cuenta, era demasiado tarde.

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Alejandra no ayudó en la limpieza porque seguía casi inconsciente. Por la mañana, muerta de vergüenza, partió con su hermana hacia su gueto precordillerano. El Pelado terminó el relato. El colchón seguía ahí intencionalmente. Era cierto. Estaba yo sentado en el andén de la estación Once del ferrocarril Sarmiento. Hasta ese momento, todo era normal, yo diría que en demasía. Tomo el tren todos los días a la misma hora al salir de mi trabajo, pero les juro que aquella vez, ya comenzaba a gestarse algo diferente, inusual, inquietante. El aire a penas se podía respirar. Se me dificultaba tragarlo.

El cielo corrompido por la noche arremetía contra la tarde furtiva. Las personas a mi alrededor también portaban un aura de misterio. Nadie hablaba. Ninguno emitía sonido. Y eso que el andén estaba repleto. El silencio podría haberse cortado con una navaja de tan denso que era. Acto seguido, se desató lo que para mí ya se había convertido en rutina, pero que no por esto dejaba de sorprenderme. Una batalla descarnada se inició entre las personas que intentaban escabullirse de esa hojalata llamada vagón, y aquellos que a puño limpio se abalanzaban en busca del preciado asiento, como si fuesen campesinos abriendo camino entre la maleza a machetazos.

Pues, de hecho allí estaba. Las personas dialogaban, pero de forma escasa. Unas pocas palabras surcaban perdidas como mensajes arrojados al mar. Me apoye contra un poste de metal helado y comencé a contar las paradas, para matar el. Caballito, Flores, Floresta…iban pasando como fichas de dominó que caen en hilera uno tras otro. Al mismo tiempo, el tren se cargaba en cada parada. Villa Luro, Liniers, Ciudadela…ya casi no había espacio alguno.

Si antes el aire era difícil de digerir,. Ramos Mejía… al llegar se encendió una alarma en mi mente. Me encontraba a varios metros de la puerta, prisionero entre veintenas de cuerpos que cercaban mi ruta de escape lejos de esta asfixiante atmósfera. Debía bajar en la próxima parada, y el final de mi viaje era realmente incierto. Tomé coraje y comencé a bracear contra la corriente de humanos que impedían mi paso.

Preso de un total ahogo, con escaso aire en mis pulmones, logré colocarme frente a la puerta que me conduciría hacia mi salvación: Haedo, la estación donde debía descender de aquel tren fantasma. Junto a mí, dos señoras de bastantes años se encolumnaron a mi lado, supuse que con las mismas intenciones que las mías. En aquel momento sentí que mi mente se apagó. Cualquier pensamiento que antes pude haber dibujado en mi cabeza se evaporó, todo se desconectó de allí.

Pensé que el mundo, Dios, o quién sea que maneja los hilos del destino se había complotado en mi contra, para convertir mi retorno en una de mis peores pesadillas. El tren como paró, volvió a arrancar, y ahora a mayor velocidad que nunca. Las personas comenzaron a desesperarse, golpeaban las paredes.

Yo habría reaccionado igual, de no ser porque había quedado totalmente paralizado, incrédulo de lo que estaba sucediendo. Esas cosas pasan. Pensé para tranquilizarme. Sin embargo, al llegar a la próxima estación ocurrió lo mismo. Y lo mismo, y lo mismo, y lo mismo. Se oían gritos en cada rincón del tren, golpes, desesperación. Yo seguía atornillado al suelo, frente a la puerta, en igual posición que minutos antes. No era capaz de emitir reacción alguna. El tren aparentemente había terminado su recorrido.

El tren no se detuvo.

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Ni una pizca de civilización allí presente. De golpe, todo se volvió oscuridad. La gente corría y saltaba desesperada como vacas. Por fin el fatídico viaje había llegado a su fin. Gritos, uno tras otro, laceraban mis oídos. No había andenes, ni estación, ni guardas, ni boleterías ni nada. Paredes de ladrillos negros y gastados, humedad y musgo entre grietas del cielorraso.

Me distraje observando manchas de sangre seca en el piso cuando de pronto, una voz tomó preponderancia por sobre los gritos desgarradores de todos los pasajeros. Aquel ser que nos dirigió la palabra queda fuera de toda posible descripción. Consistía de un pasillo interminable con celdas a diestra y siniestra.

Hacía rato que la esperanza se había escapado de mi mente. Resultó ser que estaba en lo cierto cuando creía que aquellos serían nuestros verdugos. Alaridos espeluznantes, casi bestiales, escapaban de aquella sala. Pero asfixiado en estas ruinas sufro el castigo de ver como uno a uno nos arrastran a la tumba. No podría decirles cuanto tiempo pasó desde aquel viaje fatídico. Sólo puedo arriesgar que por mis arrugas y mis canas supongo que demasiado.

Hoy en día soy una masa amorfa de carne maltrecha que desolada espera que su existencia se acabe. Perdonen, estoy delirando, debe ser el encierro, y que aquí adentro casi no tenemos aire. Me despierto, en mi memoria hay todavía restos de un sueño que no puedo recordar. Deseo tanto verle y al mismo tiempo, quisiese que se fuera ya. Las cosas entre nosotros, han sido siempre así. Yo le espero sentada en la banquita que se encuentra fuera de mi sala. Espero callada, mientras miro hacia los grandes edificios que se alzan a mí alrededor.

Fijo mi atención en una mujer que aparece entre uno de los grandes ventanales del decimo piso. Otro suspiro nace desde mi corazón para perecer en mi boca, mi aliento se puede ver frente a mi rostro, y yo lo observo. Escucho voces a lo lejos, sé quiénes son, pero no quiero mirarlos. De pronto escucho una nueva voz, de inmediato mi corazón salta rebosante de alegría.

Y entonces, no puedo evitar sonreír yo también. Sonríe a sus amigos, me da la espalda, pero no importa, comienza a gustarme al igual que él. Habla a los. La sonrisa se expande sobre mi cara sin que yo nada pueda hacer, pero miro de nuevo hacia los edificios. Miro mis manos, frías y blancas, tan alejadas de la gracia de Dios.

Sonrío de lado con cansancio, me compadezco de mi misma. No hay nada que hacer, medito. Alzo la vista cuando advierto que alguien mueve la silla frente a mí. Observo dos ojos castaños clarito, tan llenos de cariño y paciencia. Le sonrío de corazón. Me quito los audífonos, mientras ella se sienta y acomoda la bandeja entre nosotras. El ruido a mi alrededor, como un mar de voces, siento que me ahogo.

Y me ahogo porque sigo intentando encontrar de pronto su voz entre un mar de desconocidos. Pasamos el resto de la tarde juntas, hablando. Menciono luego de un rato en que nos quedamos calladas mirando las olas. La arena estaba seca bajo nosotras. Yo tome una porción en mi mano, y la deje caer entre mis dedos muy suavemente. La compare con el tiempo. Muerdo mi labio, busco las fuerzas para continuar. Siendo él tan hermoso. El auto sube por una calle, y mientras lo hace pudo ver el cielo lleno de una capa continuas de nubes, de pronto el sol aparece entre ellas, baña la mar, brillan los cristales, y el firmamento se torna anaranjado y rosa.

Y los rayos de luz, brillando dorados entre las nubes, cautivan mi atención. Ya había vivido siete meses en su ausencia. Comienza el invierno. Las cosas para mi van bien, y por lo mismo, no podrían ir peor. Yo siempre cumplo. Continuo encarnando mi papel asignado, nadie se entera, así es mucho mejor, sigo con todos mis pendientes. Todo bien, todo igual. Me parece no terminar. No obstante, también me alegra.

Extrañarlo me asegura que en verdad paso. Ya se acerca el fin del semestre. Me ocupo, me canso hasta el límite sabiendo bien que demasiado tiempo libre no es saludable. Pero nuevamente me encuentro camino a la parada, me detengo de pronto con un sobre salto, el cuerpo no comparte la desorientación de la mente, contengo el aliento, nadie a mí alrededor. Un intento fallido por recordar el día en que estaba me sume nuevamente en la torpe marcha hasta la esquina de la calle.

Sin ser consciente del frío que existía, se desdibuja la diferencia entre el calor y el frío. Tampoco me di cuenta cuando comenzó a llover. Mientras yo continuaba igual, siempre igual. Me detengo en la esquina, miro el suelo, intente pensar sin desearlo en realidad y finalmente no logre pensar en nada. Con los labios apretados y la vista perdida me quedo de pie mientras la lluvia me moja.

El sonido aumento, tan diferente al ruido humano, lo percibo lejos. Lo agradezco. Y la nada me inunda. Esta vez no salto, solo alzo la vista y observo. Algo me alerta del error. Me duele, y su rostro es demasiado hermoso para ser solo producto de un recuerdo, el corazón acelerado, la respiración se corta. Explota la presión en mi cabeza. Solos mojados por la lluvia y envueltos en ella.

Sus dos ojos verdes clavados en los míos, me ardían las manos, martillando el corazón me aturdía la mente, no podía pensar. Los dos a cinco metros, en el medio de la calle, sin autos, sin testigos. Con el rostro absorto alzado hacia arriba, lo observo detenidamente. Resbalo escurridiza la mirada por su rostro, noto al momento un cambio, la expresión suavizada casi de ternura, me arden los labios por besarlo, el entrecejo se frunce, en un intento de controlar mis impulsos.

Sus ojos se abren, me observa, su boca se mueve, espero, deseando escuchar su voz. Y él se ira y se llevara todo. Su rostro cambio, preocupado, un paso en falso. Un paso hacia mí. Me tenso. Mis labios tiemblan, no puedo dejar de ver sus ojos. Exijo, desconozco la voz, sin dejar de mirarlo, sin cambiar mi expresión, intento descubrir quien habla y finalmente comprendo que aquella voz femenina no podía ser de otra persona sino mía. La acusación implícita en mi pregunta lo había choqueado.

Me observaba. Solo miraba sus ojos verdes. Al momento siguiente, toda la situación cambio. Como tonta perdone su ausencia. El calor, el calor subió por mi rostro. Cerré los ojos. Por un segundo pensé que despertaría del sueño, y entonces, me despertó la tibia suavidad de sus labios. Choque contra ellos, me vi envuelta en el burbujeante placer que recorría mi cuerpo, el calor de sus labios insistentes y tiernos contra los míos. Giré mi cara, él la suya, me apretó a sí. Como coordinados, nos alejamos lentamente, y nos miramos.

Él me observo atento, y yo luego de mirarlo, me separe de sus brazos, que trataron demasiado tarde de contenerme. Había acabado, y yo sabía que pasaría después. Él se iría y yo no era capaz de soportarlo. Comencé a correr calle arriba con toda la fuerza que tenia, corría, intentando alejarme del dolor, sintiendo que me atravesaba el pecho, la espalda y me ataba a él.

Y luego nada. Solo oscuridad. Sonrío al escuchar su risa, recibo su corto besos en los labios. Abro los ojos para alcanzar a ver aquella sonrisa. Por fin, ya estaba de vuelta. Condenado Aquel lugar maldito quedaba a las afueras de la ciudad. Dentro, por medio de las rendijas, no sólo ingresaban tenues rayos de luz, sino que por aquellos pequeños orificios triangulares se podía ver hacia fuera, hacia la ciudad, que se hacía diminuta a medida que avanzaban, perdiéndose en los recovecos del camino.

Los pastizales mecidos por el viento se confundían en una marejada de danzas inciertas. Con el transcurrir de los minutos todo se hizo repetitivo. Y ese olor extraño, pero dulce, que inundaba el ambiente. Ahora estaba tan lejos, y al comprenderlo, se sumía en la nostalgia y el miedo. El carruaje se detuvo un momento ante una puerta de hierro.

El cochero descendió y abrió con parsimonia, volvió y puso los caballos en marcha; circulaban ahora por un camino de adoquines. Arreglaban los jardines, cuidando las flores que adornarían las tumbas después de su muerte. A la distancia se levantaba el edificio blanco repleto de ventanas cerradas. Por mucho tiempo fue la hacienda de un terrateniente, ahora nada era igual. No evitó pensar en los muchos que habitaban allí, y en los muchos que llegarían después de él, todos condenados al exilio perpetuo, al claustro, a la muerte… El carruaje lo dejó en la segunda puerta; cuando volvió la mirada se alejaba por el camino para regresar a la ciudad, con su ritmo perezoso, sin palabras de despedida ni de agradecimiento.

Una mujer que llevaba una mascarilla abrió una tercera puerta, un pasillo amplio con habitaciones a lado y lado se dibujo ante él; decenas de almas calladas y tristes fijaban sus ojos sin esperanza en el recién llegado, que ahora también hacía parte de ellos. La mujer avanzó tras cerrar con llave. Siguió su espalda, soslayando la impresión que le causaba esa atmósfera enrarecida; el olor a peste, a alcanfor, a medicinas, a sudor, a orín… Le fue dada una cama en el primer piso porque no estaba tan grave.

Por ahora tenía prohibido subir las escaleras. La silla es de mimbre y a pesar de su fragilidad lo sostiene con solidez. Ese rostro demuestra tenacidad —especula en su pensamiento Hilda-, una firmeza del derrotado que posee la sabiduría del futuro triunfador. Parece un muñeco de cera que sentado en el museo espera ser visto por la muchedumbre. El militar respira y pestañea. Solo eso. No responde las preguntas de los que lo acompañan. Las preguntas no son tales, son verdaderas bromas convertidas en cobardes degradaciones -vuelve Hilda a pensar-.

Superioridad es lo que demuestra el militar cuando fija su mirada hacia Hilda y a los otros tres jóvenes que se encuentran con ella. La mujer vuelve a preguntarse en su interior: Uno de los jóvenes toma mate. No hay muchos muebles, solo un sillón marrón gastado por el paso del tiempo, y una pequeña cajonera beige. El joven que toma mate habla. Se dirige hacia el militar y le convida agua. Con un leve movimiento de cabeza el militar acepta el ofrecimiento. Es rubia de pelo lacio. Parece molesta con su pelo. Todo eso se pregunta. Hilda, mientras observa al hombre atado a la silla de mimbre.

No importa su verdadero nombre, nadie tiene que saberlo. Es un joven alto y corpulento. Su voz concuerda perfectamente con su físico. Una voz imponente cargada de fortaleza. Fuma, despide una bocanada de humo espeso. Después de producido el silencio, tan esperado como lógico, el militar carraspea y lanza una respuesta corta pero vehemente: Soy un soldado preparado para la guerra. Los jóvenes ríen. Cada vez que escuchan la palabra guerra no aguantan la risa. Hilda no lo hace, solamente los mira. No entiende las risas que se van desplegando por toda la habitación. El eco suena impetuoso, como si un largo desamparo hubiera sensibilizado su vibración.

Sirve mate Javier, se lo acerca a la joven rubia, quien lo toma y enseguida estudia el contenido de la infusión. Piensa Hilda. Allí solían reunirse sus padres y el tío Alberto. La parrilla era el lugar ideal para compartir la mejor carne del barrio, como decía siempre su padre. Los domingos empezaban con mate. Lo seguían los quesos y salamines que acompañaban al vermouth. Las charlas de los hombres comenzaban con la previa de la fecha de futbol. Recuerda Hilda nombres como Amadeo Carrizo y Pipo. La chica con bucles escucha a su padre y a su tío discutir.

No polemizan sobre futbol. Unos bombardeos en una plaza son el motivo de la pelea. La memoria es selectiva y misteriosa- piensa Hilda. El sonido de una voz interrumpe el recuerdo de la joven. Tiene estatura mediana y el pelo ondulado. Es flaco. Pablo manejó el auto que los trajo hasta esta casa fuera de la ciudad. Es un tipo engreído, altanero —dice para si misma Hilda- pero también valiente e idealista, capaz de dejar su vida por una causa.

Siente desprecio: También conmigo misma —se compadece Hilda- que no soy capaz de asumir la verdadera responsabilidad. Nadie en esa casa siente curiosidad sobre las repercusiones. Javier sonríe. Poco importa lo que piense, señor, le dice. La palabra señor suena ridícula, recargada de burla -piensa Hilda. Pablo lo desata. Lo hace con movimientos lentos y pacientes. El tiempo parece suspenderse, un tiempo cercenado que dura hasta que el militar se pone de pie.

La habitación contigua ya. Observa Hilda el retrato, lo recorre por todos los contorno. Sus dedos se trasladan a la foto y la bordean con delicadeza. El antiguo presidente parece estudiar a todos con su mirada. Se sospechan sus discípulos —especula en su pensamiento- , sus adictos que se creen los dueños del mundo. Los jóvenes enfrentan al militar. Pablo tiene un libro entre sus manos, lo golpea suavemente con la punta de los dedos. No lo puedo permitir —concluye en su pensamiento la joven de pelo rubio.

Pablo comienza a leer. El discurso transcurre repleto de palabras formales y religiosas. Son palabras vacías, carentes de significado, silenciosas. Ya no tengo dudas, es el momento indicado -asegura Hilda. El arma tiene un brillo plateado, como el arma de mi tío Alberto —recuerda Hilda. La toma con una seguridad que ni ella misma reconoce. En voz baja cuenta hasta tres y oprime el gatillo sin misericordia. El frío consume mis ansias y hace florecer mis temores, pero sí, aquí estoy. La incertidumbre ronda por mi cabeza, y no logro recordar.

Soy yo, te miro hacia arriba, siento una debilidad y una pureza incomparable. Es mi infancia, claro. Siguen apareciendo, pero no recuerdo nada lógico. Sólo restos de un ayer inconcluso. Estoy rodeada de tierra, pero su olor y su dureza no me perturban, lo que me perturba, es que no la siento, la imagino. Imagino lo que produce en mí.

Necesito entender. Al torcer el rostro a mis espaldas, hay un bosque. Es hermoso, la luz que se fusiona contra el cielo me produce sentimientos, estoy volviendo a sentir o al menos eso creo. Las personas se ven tranquilas, pero no felices. Tomaré la micro, para ir a casa. Hay cosas que pierden sentido, es como si yo fuese invisible para todos. Estoy tan acostumbrada a los ojos de cualquiera sobre mí. Por eso esa fascinación mía, de perpetuar mi mirada sobre la de cualquiera. Me pierdo en tus ojos del color del grano del café. Sabes tan amargo, pero tienes algo que me hace adicta a ti.

Me siento tan débil, frente a ti. Toco el timbre, pero al parecer no sonó, al menos yo no lo escuché. Esa tropa de seres no me permite bajar. Tendré que ser imprudente, cosa que aborrezco ser. Los traspaso,. Camino por la vereda hacia mi casa. Busco la llave para poder entrar, pero ando sin nada. No hay absolutamente nada. En ese preciso instante, sale una persona vestida de negro, llorando. Sale de la puerta, yo estoy en frente, pero no me ve. Tampoco sé quién es. Decido ir a ver qué pasa dentro de la casa. Algo inimaginable me espera.

Allí estoy, sí. Trato de hablarles, de decirles que aquí estoy, pero no me oyen. Me duele algo, sí. Es como si algo se apagara. Quiero arrancar, pero algo instintivo me lleva hacia él.