Conocer del hombre filosofia

Contents:
  1. Menú de navegación
  2. El hombre como objeto y sujeto de la filosofía
  3. Antropología y filosofía: cuestiones y convergencias
  4. Seguidores
  5. Aristóteles Metafísica Naturaleza de la ciencia; diferencia entre la ciencia y la experiencia

Sigamos el hilo de los razonamientos anteriores. En definitiva, el hombre se encuentra siempre interpretando de ahí lo de hermenéutica la realidad que se le presenta haciéndola suya. El círculo hermenéutico se nos revela por tanto como la situación específica del hombre, aquello que determina su especificidad: La relación que hemos visto enunciada en lo que llamamos círculo hermenéutico es fundamentalmente polar, es decir, se dice de dos elementos que se implican: Ontológicamente hablando, el polo subjetivo depende de manera esencial del elemento trascendente, el Ser. Me referiré brevemente a algunas de aquellas instancias.

En primer lugar, hablaremos de la relación entendimiento agente-entendimiento paciente, problema planteado por Aristóteles en De Anima y que luego fue enormemente debatido en la Edad Media. Por el contrario, creemos que de la consideración o no de la relación entendimiento agente-entendimiento paciente depende que se tenga una determinada concepción del Ser y del hombre.

Los medievales convirtieron este binomio aristotélico en un tema espiritual. Tener en cuenta, pues, la relación entendimiento agente-entendimiento paciente, dando primacía a la acción del entendimiento agente sobre el paciente, y supeditar el entendimiento paciente a la iluminación del agente, significa mantener la conexión trascendental del entendimiento paciente, es decir, del ser humano.

Sintetizando, el problema de la relación entendimiento agente-entendimiento paciente designa la relación entre lo universal y lo particular, entre lo trascendental y lo inmanente, entre lo superior y lo inferior: En Aristóteles, el entendimiento agente delata la importancia ontológica del Ser respecto al hombre: Cada ser humano conforma una totalidad individual y propia, que permanece idéntica a sí misma durante toda su vida, no obstante todos los cambios que puedan afectarle en todos los órdenes. El reconocimiento de esa dimensión no material del ser humano, ha llevado a sustentar la concepción de la existencia del alma , no solamente en su enfoque religioso sino también desde el punto de vista filosófico; al punto de que han existido y existen muchas concepciones para la cuales el hombre es principalmente su espíritu y que su cuerpo es un mero instrumento de él.

Indudablemente, todas las cuestiones referentes al ser y a la naturaleza y relaciones del alma, son cuestiones esencialmente filosóficas, en la medida en que su propio planteo tiene su origen en la reflexión intelectual. Admitido que lo que caracteriza al hombre en su esencialidad es su trascendencia respecto de lo meramente físico - su reflexividad, su voluntad, su libertad, su moralidad, capaz de haber producido entre otras muchas, realidades abstractas como lo son el arte, la política, la religión, el lenguaje - todo lo que en definitiva constituye su espiritualidad; necesariamente ha de asignarse al alma humana una naturaleza espiritual , ajena a la materialidad del hombre mismo, una forma de vida interior que opera subjetivamente en cada individuo a lo largo de toda su existencia.

Percibido el problema del alma como una de las principales cuestiones filosóficas desde la remota antigüedad, han sido expuestas a su respecto numerosas concepciones. Platón desarrolló la primer concepción estructurada acerca de las cuestiones del alma, que haya llegado hasta nosotros.

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Sustentó que el cuerpo humano es una realidad siempre extraña al alma, con el cual ella tiene una unión accidental. Unión que constituye para el alma una limitante de su desenvolvimiento, por lo cual ella debe domeñar al cuerpo, tratando de gobernarlo adecuadamente, como el jinete a su cabalgadura.

¿Que es el hombre?-filosofia.

Para ellos, el alma es la verdadera sustancia; que si bien es incompleta en cuanto necesita del cuerpo para concretar sus potencialidades, se proyecta por sobre el cuerpo en sus actividades espirituales. El hombre como persona, tiene esencialmente una naturaleza racional. Existe un proceso de la voluntad , en el cual generalmente se reconocen cuatro etapas:. El surgimiento o la incorporación en la conciencia, de los motivos , que constituyen determinantes de naturaleza intelectual , representaciones de ideas; de los móviles , que constituyen determinantes de orden emocional o afectivo, representaciones de sensaciones placenteras o de temor al sufrimiento.

De todos modos, debe distinguirse claramente el acto volitivo de la acción ideomotriz. El primero corresponde en alguna medida a un proceso en que participa alguna forma de raciocinio; en tanto que la segunda designa acciones que si bien corresponden fisiológicamente a los fenómenos voluntarios como caminar, etc. La decisión , que consiste esencialmente en la formulación de un juicio conclusivo , que cierra el proceso deliberativo con una representación imperativa de una acción futura; aunque en muchos casos se trata de un futuro tan inmediato que practicamente se confunde con el momento mismo de la decisión.

Esta es una etapa que, normalmente, carece de interés desde el punto de vista filosófico; aunque como elemento de la realidad experimental pueda repercutir en algunos aspectos, especialmente en el enfoque moral o ético.

El hombre como objeto y sujeto de la filosofía

Para algunos filósofos y psicólogos - sobre todo modernos - la voluntad no constituye un aspecto irreductible de la conciencia, sino que es meramente una combinación de juicios y, en consecuencia, una resultante de la inteligencia. La cuestión de las relaciones de la voluntad con la inteligencia, el deseo, los impulsos, se origina ya en los albores de la filosofía. La consideró ubicada por debajo de la razón que rige o debe regir al hombre, y por encima de los apetitos sensibles o simples deseos.

No la consideró en sí misma como una facultad racional, pero tampoco como una facultad totalmente irracional.

Antropología y filosofía: cuestiones y convergencias

Conjuntamente con el deseo, para Aristóteles la voluntad es un motor , cuya función es la de mover al alma; sin embargo, ella no se mueve como el deseo, ajena a toda condicionante del intelecto. La inteligencia es motora de la voluntad por medio de objetos, y la voluntad es motora de sí misma en consideración al fin propuesto; por lo que la denomina apetito intelectual.

Para Descartes , decididamente voluntarista , la voluntad es la facultad de asentir o de negar el juicio de modo que todo acto intelectual es un acto de voluntad. Leibnitz se opone a ese concepto, y considera que la voluntad tiende a lo reconocido como bueno por el pensamiento, por lo cual solamente puede quererse lo que se percibe por el intelecto. En ese sentido, algunos señalan que el acto de voluntad quiere lo que es juzgado como bueno por el entendimiento, independientemente de que en un plano externo al sujeto volitivo su volición sea moralmente negativa.

Para los empiristas , no hay un apetito racional , sino que la voluntad vale en sí misma como inicio de la acción. Para ellos, los actos voluntarios no son racionales ni intelectuales, sino acción pura ; no encuentran sentido en pensar que hay un acto de voluntad independiente de la existencia empírica de la acción correspondiente. Emmanuel Kant resaltó el contenido moral de la voluntad, mencionando el concepto de la buena voluntad que posee en sí un valor absoluto, en forma independiente de sus resultados.

Los estados afectivos son variados y resulta dificultoso clasificarlos.

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Entre las principales manifestaciones de la afectividad, se enumeran:. Suelen diferenciarse sentimientos de alto nivel o superiores , y sentimientos de nivel menor o inferiores. Son estados de la conciencia que participan en cierto grado de la intensidad de las emociones y de la durabilidad de los sentimientos; de tal manera que asumen un sentido muy dominante en la conducta del individuo y conducen a comportamientos frecuentemente poco racionales y extremados.

Se mencionan de tal modo el enamoramiento exacerbado, el fanatismo político o religioso, la desmedida ambición de riquezas o de poder. Muchas pasiones asumen naturaleza obsesiva y cercanamente patológicas, tales como los celos o los juegos de azar. El amor constituye un tema de índole filosófica; tanto desde el punto de vista de su existencia como un objeto abstracto de la conciencia humana, como desde el punto de vista de su abstracción como un concepto propio, independiente de la persona humana.

En casi todos los filósofos griegos existen referencias al amor, entendiéndolo como el principio cósmico que gobierna la unión de los elementos naturales. Consideraba que el amor es una oscilación entre poseer y no poseer; y que el amor hacia las cosas concretas es un reflejo del amor a la belleza absoluta, la idea de lo bello.

Aristóteles Metafísica Naturaleza de la ciencia; diferencia entre la ciencia y la experiencia

Concepto del cual emana la expresión coloquial amor platónico para referirse al amor idealizante del ser amado. Si el amor es puramente subjetivo , en cuanto a si se trata simplemente de un proceso cumplido en quien ama; o si en él participan las cualidades y valores del ser amado. Si es resultante exclusivamente de una estructura psicológica - basada en procesos fisiológicos - o tiene una autonomía respecto de ellos.


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Si constituye un proceso inalterable y alcanza un estado permanente; o si es una mera invención humana y fundamentalmente una creación literaria.